Skhizein se llevó el premio de la audiencia en el festival de Annecy, el premio Kodak Short Film Award en Cannes y fue el primer cortometraje de animación en ganar el Manhattan Short Film Festival entre otros muchos galardones. Su título deriva de una palabra griega que significa "dividir" o "partir", la misma raíz de la que nace el término "esquizofrenia". El planteamiento es tan dramáticamente surrealista en sus premisas como kafkiano en sus consecuencias: el protagonista, a resultas de un incidente con un meteorito, comienza a vivir a exactamente 91 centímetros de sí mismo.
El hecho de que gran parte de las explicaciones del protagonista, Henri, se den en el diván de su psiquiatra y la aparente normalidad con que el entorno e incluso la propia víctima del fenómeno asumen sus consecuencias es una de las mejores cualidades narrativas del corto. Como un moderno Gregor Samsa, Henri asume un suceso totalmente increíble de la manera más tristemente cotidiana. El realizador Jérémy Clapin utiliza el contraste entre la fantasía más hiperbólica y una técnica narrativa propia de la animación realista para desarrollar una elaborada metáfora de los problemas mentales y del aislamiento social que provocan. Se demuestra así, por si quedaba alguna duda, que la animación también puede ser un excelente terreno para reflexionar acerca de los temas más serios.
Para quien se haya quedado con ganas de conocer mejor el trabajo de Jérémy Clapin, aconsejo el cortometraje Une Histoire Vertebrale, una tierna y divertida historia de complementarios.
Créditos Básicos:
Guión y Dirección: Jérémy Clapin
Producción: Dark Prince
Dirección 3D: Jean-François Sarazin
Música: Nicolas Martin
Animación: Jérémy Clapin y Peggy Portal





