Sólo unos cuantos conocen en profundidad el lenguaje cinematográfico, su sintaxis, sus códigos internos. Pero muchos son los que disponen de una cámara de vídeo doméstica y de la sensibilidad necesaria para grabar un momento mágico. ¿Por qué no abrir, pues, la noción de autoría audiovisual a esta masa de talentos anónimos y dejar en manos de un cineasta profesional la coherencia del discurso fílmico? La idea ya se ha realizado en diversas ocasiones pero nunca en un proyecto de envergadura mundial, como propone Ridley Scott.
Scott y YouTube se alían para producir juntos Life in a Day, un documental que pretende reflejar un día en la Tierra y en el que todos los seres humanos están invitados a participar, con sus secuencias filmadas el 24 de julio acerca de sus propias vidas, sus miedos y sus pasiones. Kevin Macdonald dirigirá el largometraje resultante de una selección de todos los vídeos recibidos. O, mejor dicho, ejercerá de guionista y montador sin haber rodado un solo plano. Quizás sea la edición, entendida como reciclaje o reinterpretación de contenidos, la que nos alivie de la sobresaturación de datos que está provocando la web 2.0. Larga vida a la era del remix.





