La obra del artista alemán Adam Bartholl gira siempre entorno a una misma idea, que él expone así: "¿De qué manera el mundo de datos en red se manifiesta en nuestra vida diaria? ¿Qué vuelve del ciberespacio al espacio físico? ¿Cómo las innovaciones digitales influencian nuestras acciones cotidianas?". Trabajando con materiales analógicos y tangibles, emula las características del universo virtual dentro del real para provocar una reacción consciente sobre la hibridación cada vez más indisoluble entre estas dos esferas.
Una de sus piezas, Random Screen, consiste en una versión "mecánica termodinámica" de una pantalla digital. Veinticinco velas se alinean en forma de retícula, como si fueran píxels, tras un papel translúcido. Cada una de ellas está dentro de una lata de cerveza, recortada de tal modo que el aire ascendente producido por el calor de la llama la haga girar. Las distintas velocidades e intensidades de la luz generan, en su conjunto, una composición geométrica aleatoria que se diría creada mediante software, aunque provista de una inimitable calidez.






