Con el estreno de Avatar culmina una estrategia de supervivencia iniciada por los cines hace medio siglo. Efectivamente, ya en los años 50 los grandes estudios de cine, preocupados por la creciente popularidad de la televisión, se lanzaron a producir películas en 3D. De ahí nacieron títulos como House of Wax y Bwana Devil. Pero los altos costes y las dificultades técnicas lo relegaron a un segundo plano. Tras el apoyo de realizadores como Robert Zemekis, George Lucas, Spielberg y el propio Cameron, parece que por fin el 3D ha llegado a las salas para quedarse. Pero, una vez demostrado que es algo más que una moda pasajera, surge una pregunta: ¿bastará esta nueva tecnología para garantizar la supervivencia de las salas de cine? [més]






