En arquitectura, el contexto es un concepto clave. A la hora de plantear un proyecto, cualquier arquitecto ha de tener en cuenta la manera en que la futura construcción “dialogará” con los edificios y los espacios circundantes. Los recursos multimedia que se van incorporando a esta disciplina, como por ejemplo las proyecciones, la domótica o la realidad aumentada, permiten que este diálogo se traslade también a los usuarios, que dejan de ser percibidos como flujos o masas anónimas para convertirse cada vez más en espectadores individualizados e interactivos del espacio arquitectónico.
Los arquitectos ya no pueden plantearse los edificios como una estructura acabada, sino como soportes dinámicos o plataformas multimedia, auténticos “lienzos digitales” a los que se dota de contenidos, ya sean artísticos o de otro tipo. Por supuesto, este proceso es una calle de doble vía; si los arquitectos han de percibir las estructuras sobre las que trabajan como lienzos digitales, los creadores audiovisuales, por su parte, están obligados a desarrollar el concepto de cuarta pared de una manera más literal que nunca.
Ya no se trata solamente de superponer contenidos multimedia a los espacios físicos, sino de que estos contenidos influyan y modifiquen la estructura para formar una “cuarta dimensión” audiovisual (¿o quizás hablaríamos de una “dimensión aumentada”?) tan física y presente como las anteriores. Si ya en el siglo pasado McLuhan advertía que "el medio es el mensaje", la interacción entre multimedia y arquitectura arroja como resultado que el contenido conforme el continente. En definitiva, la frontera entre arquitectura y multimedia se vuelve cada vez más dinámica y fluida.
Créditos del vídeo:
Cliente: Diesel
Dirección y Animación: Dvein
Música: Combustion





