Actualmente, el cine en 3D resulta ser poco más que un fenómeno de feria. Para que trascienda su estadio actual necesita desarrollar un lenguaje expresivo propio. Esta generación de códigos propios no va a venir de los grandes estudios de Hollywood, sino de otros creadores capaces de explotar a nivel narrativo las posibilidades de cercanía emocional e interacción del 3D, pero que además estén acostumbrados a experimentar con los formatos y a vivir la realidad de su público día a día, como por ejemplo estudios multimedia, productoras de televisión, etc.
El canal de deportes ESPN acaba de anunciar el lanzamiento de ESPN 3D con la emisión el primer año de un mínimo de 85 eventos en vivo y en gloriosa tridimensionalidad. A nivel local, la televisión de Catalunya comenzará a emitir títulos en 3D este año. Además de adquirir producciones ya rodadas, se prevé la creación de nuevas piezas. El realizador y escenógrafo Lluis Danés, de 8 de agosto, estrena la iniciativa con la versión rodada de "Llits" ("Camas"), su más reciente espectáculo musical y de circo. “Es la primera grabación que hace TV3 (…) en 3D” comenta Danés, y no oculta su fascinación por la experiencia: “en mi siguiente espectáculo volveré a introducir el video en escena y seguramente usaré el 3D por su espectacularidad”.
Más allá de sus futuras posibilidades narrativas, hay un terreno donde la aplicación del 3D está a punto de generar un salto cualitativo, el del diseño de interfaces de usuario. Si ya en Minority Report se mostraba como serían las interfaces multipunto que estamos comenzando a utilizar en dispositivos como el iPhone, de nuevo una película de ciencia-ficción como Avatar nos sirve para atisbar el próximo estadio en el desarrollo de los GUI. Al fin y al cabo, si nuestro entorno físico es tridimensional, el desarrollo de los interfaces que utilizamos a la hora de manipular programas, maquinaria e incluso para comunicarnos habrá de sacar partido del 3D para conseguir unos modelos de interacción realmente ergonómicos.





