A pesar de un siglo de cine, y por más que los directores repitan hasta la saciedad que su oficio es ante todo contar historias -una consigna que, sin ir más lejos, volvimos a escuchar en varias ocasiones hace unos días, durante la gala de los premios Goya-, la literatura se mantiene en el imaginario colectivo como el supuesto vehículo natural de la narración. El propio cine sucumbe a veces a la tentación de mostrar páginas como prólogo a un cuento de fantasía, partiendo de un “érase una vez” escrito sobre papel para pasar luego, por encadenado, a la imagen en movimiento. En el caso del vídeo The Father, obra del colectivo norcoreano Sticky Monster Lab, ambos lenguajes se integran en uno solo.
Empezamos viendo un libro como símbolo literario. Pero, una vez abierto, un sutil travelling de acercamiento hace desaparecer el escritorio. Desprovista de referencias espaciales, la página se desvanece como soporte físico y se convierte en un instrumento genuinamente audiovisual, que permite crear un montaje paralelo entre dos historias manteniendo la simultaneidad de la representación. Dicho de otro modo: un movimiento de cámara ha bastado para transformar un objeto en una pantalla partida. En la sociedad digital, centrada en la intangibilidad de la información, este salto es vivido con total naturalidad. Por eso precisamente resulta tan difícil darse cuenta del mérito creativo que encierra la jugada.
Pero, obviamente, a mayor complejidad en la puesta en escena, más necesaria es la presencia de puntos de anclaje que guíen el ojo por la jungla de estímulos que se despliega ante él. De nuevo, Sticky Monster Lab saben que la mejor solución es, casi siempre, la más primitiva: el color como reclamo. Eso les permite rizar el rizo, construir guiños entre las dos mitades de la imagen, establecer puentes que las unan e incluso, hacia el final de la obra, hacerlas cohabitar. Entretanto, van articulando una trama llena de ternura y crueldad, como la propia vida; tendencia narrativa postmoderna que ya avanzaron, paradójicamante, los novelistas de finales del siglo XIX, justo cuando los hermanos Lumière cambiaron para siempre la comunicación humana.
Créditos:
Director: FLA
Line Producer: NANA
Director de Arte, Editor y Animador 3D: FLA
Animadores 2D: FLA, Joe
Diseñadores: FLA, BOO
Música: The Black Skirts (Dientes)






