Desde su fundación en 1982, el milanés Studio Azzurro es uno de los nombres clave en el terreno del videoarte, las instalaciones interactivas y los audiovisuales para exposiciones y artes escénicas. Su obra se caracteriza por la integración de lo tecnológico con lo orgánico (el cuerpo humano, los elementos naturales) y por el uso de soportes no convencionales para sus imágenes. Ambos rasgos están ya presentes en una de sus primeras creaciones, Il Nuotatore (1984), experimento cinético a través de 12 monitores que nos recuerda a los estudios efectuados por Eadweard Muybride a finales del siglo XIX.
Si el investigador inglés alineó horizontalmente una serie de cámaras fotográficas para captar las distintas fases del galope de un caballo -hallazgo fundamental para la posterior invención del cinematógrafo-, Studio Azzurro repite el proceso con cámaras de vídeo y con la trayectoria de un nadador. Para la visualización de las imágenes, también dispone varios monitores (uno por cada toma grabada) colocados uno al lado del otro, como lo hiciera Muybridge con sus negativos una vez revelados. Pero dado que las cámaras de vídeo captaron toda la duración de la escena y no sólo un instante, ocurre algo imposible en 1872: el espacio-tiempo de la grabación se corresponde con el espacio-tiempo real que vive el espectador.
Con ello, y habiendo prescindido de los elementos codificados del lenguaje audiovisual, como son el travelling lateral o el montaje, se produce un fuerte efecto naturalista. Efecto que sin embargo choca frontalmente contra la presencia explícita de las pantallas (el artificio), y sobretodo, la separación que hay entre ellas. Y es ahí donde actúa el nadador. Podríamos decir que es el hilo que cose las junturas, la entidad abstracta -por más que visible- que aporta continuidad a una realidad física discontinua. Muybridge descompuso el tiempo, Azurro lo hizo con el espacio, pero en ambos casos la ilusión óptica fue -y sigue siendo- más poderosa que el mecanismo.
Créditos:
Idea, realización y producción: Studio Azzurro
Música: Peter Gordon
Performer: Aurelio Gravina






