La Historia ha demostrado en repetidas ocasiones que la necesidad agudiza el ingenio. Pero en una coyuntura económica como la que vivimos, la escasez de recursos no siempre da lugar a una mayor sensibilidad creativa sino más bien a la búsqueda desesperada de la gran panacea capitalista: la rentabilidad. Desde hace tres meses, la compañía norteamericana Giant Octopus, dedicada al broadcast design, ofrece precios cerrados para un pack completo de identidad de canal: por 15.000 dólares lo tienes todo.
Como bien cabía esperar, a tarifas estándar, resultados estándar. Productos en serie sin apenas atención a las necesidades específicas de cada proyecto, la viva imagen del antidiseño. Pero la realidad es cruda y, a falta de dinero, los presets efectistas y la insulsa imitación de recursos visuales estereotipados aparecen como una salida cómoda para cientos de cadenas locales en apuros. Salvarán el presupuesto, sí, pero habrán pagado por diluir su identidad. Y eso en televisión suele salir muy caro.





