Audiovisuales interactivos a lo parque temático proliferan por doquier: aeropuertos, festivales musicales, vestíbulos de hoteles y empresas, ferias y espacios expositivos. ¿Será un problema tropezar con ellos? ¿Empieza una nueva oleada de publicidad ambiental 3.0? Ciertamente, alguna de estas instalaciones resulta bastante atractiva e impactante, aunque no del todo innovadora. Aparentemente estamos asistiendo a un fenómeno que ya se produjo hace años en bares y discotecas ochenteras pretendidamente modernas, escenografías a base de pantallas y luces de neón por doquier. Vale, vale, ha mejorado la interactividad...
Fue probablemente Ridley Scott con Blade Runner (1982), quien creo el primer imaginario de las nuevas metrópolis, una realidad fruto del mestizaje de culturas y tecnologías, donde las fachadas de los edificios se convertían en grandes pantallas. En arquitectura, la holandesa OMA recogió el relevo en propuestas como VIDEO BUS STOP (1989) o el grandísimo ZENTRUM FUR KUNST UND MEDIENTECHNOLOGIE (1992). No es casualidad que este despacho esté liderado por Rem Koolhaas, un cineasta reconvertido en arquitecto, en planificador y escenógrafo urbano.
La historia nos muestra como la arquitectura mayúscula ha estado en manos de las clases dirigentes. Sintetizando mucho, se podría llegar a decir que ha encarnado una de las primeras formas de publicidad, con la presencia de edificios-símbolo representativos en espacios urbanos. Lo que actualmente se está produciendo es un cambio de escala, interiorismo para las metrópolis. Una vez superada la uniformidad de la utópica ciudad racionalista, la arquitectura del nuevo milenio busca nuevos hitos en el paisaje (la torre AGBAR o GAS NATURAL... ¡lo que da de sí la energía!), y quizás la iconografía audiovisual tenga su cabida.
¿Está naciendo el concepto de pantalla habitable? En Barcelona podemos ver el ejemplo del Estudio Mariscal y las pantallas de Leds sin forma definida en la entrada de H&M. O la propuesta de BOPBAA para la renovación de El Molino, la fachada será una gran pantalla, un amplificador de la actividad que se producirá en el interior. Y ya que se está gestando la nueva ley del audiovisual, alguien debería preocuparse de los derechos por "invasión-espacio-vitalista-por-deslumbramiento" o "despiste-sumarísimo-por-calentura-ante-vedette-sensualoide".
En todo caso ¡Cuidado a dónde miras!
Vídeo: Polygon Playground, obra de WHITEvoid Interactive Art & Design





