Todo en esta vida es oscilante o cíclico, incluso las soluciones creativas. La comunicación audiovisual, aun en sus formas de expresión más libres y abstractas, está sujeta a las "tendencias" impuestas por el "momento". Valga esta pieza a modo de ejemplo, como se suele decir: como muestra un botón (o todo un teclado).
En los últimos tiempos se han recuperado técnicas un tanto alejadas de los entornos digitales como el stop motion, quizás debido a un empacho de vectores y tintas planas, de cámaras digitales o del virtuosismo 3D... En fin, demasiados dígitos, todo ocurriendo dentro del monitor, en la profundidad del disco duro, en la oscuridad de la CPU. La reacción es natural, arrojar luz sobre procesos de producción un tanto alienantes para volver a métodos analógicos, ensuciarse las manos sin la posibilidad de recurrir al CTRL + Z, ¡claro que sí!
Así que cuando uno ve estas piezas, piensa en el autor como alguien que ha decidido sumirse en la labor (más conocida como "trabajo de chino"), auto-imponerse un castigo para redimirse de su sufrimiento en un Mantra infinito o a través del ZEN en el audiovisual. Aunque sinceramente, pienso que la realidad es que por fin estamos logrando poner a las máquinas en su sitio, como una herramienta más y no como la "única" herramienta válida. Disfrutemos del "momento", evidentemente las cosas seguirán cambiando: ¡OOMMMM!






